EL LENGUAJE DE LA VIDA

Hace unos días, de madrugada, escuchaba por la radio una interesante entrevista, a un eminente neurofisiólogo, sobre las particularidades del aprendizaje de los idiomas en el ser humano.
Explicaba el entrevistado que el humano tiene una especial predisposición para el aprendizaje del lenguaje, de los idiomas, desde niño. Es más, que tal capacidad está mucho más desarrollada entonces que en la edad adulta. De modo que, cuanto más tarde se empiece el aprendizaje de un idioma, más costoso resultará y más limitado será este, en cuanto a expresividad y vocabulario.
Ejemplificaba el argumento con el caso de una adolescente encontrada en la selva coreana, perdida hace alrededor de 15 años. Explicaba que acabará aprendiendo a hablar, pero le costará.

Y reflexionando sobre ello, pensaba yo sobre uno de los lenguajes más importantes que deberíamos aprender pero al que, curiosamente, se le presta poca atención. Me refiero al “lenguaje de la vida”: el cual…
- nos capacita, nos desarrolla, nos instruye sobre los temas que rodean a ella, a la vida, la vida humana.
- nos pone en condiciones de tratar los problemas humanos en sus justos términos.
- nos permite desarrollar hábitos intelectuales y morales que nos den respuesta a aquellos temas de “interés vital”.

¿Quien se encarga en esta sociedad de transmitir, de enseñar, de instruir en ese lenguaje vital?

Aunque nunca es tarde, como bien indicaba el experto neurofisiólogo, el tiempo corre en contra, en contra tanto de aquellos que debieran aprender tal idioma, como de aquellos que sufren las consecuencias de supina ignorancia. Píldoras postcoitales, manipulaciones embrionarias, aborto y eutanasia son las desdeñables consecuencias del desconocimiento idiomático y embriones, fetos y ancianos los inocentes sufridores de tal “ignorancia vital”.
Pienso que se debería cuidar este aspecto hasta el más mínimo de los detalles, y que se debería reconducir el tema en una sociedad anestesiada al respecto, donde intereses personales y decisiones arbitrarias y carentes de argumentos, se anteponen a los aspectos relacionados con la salvaguarda de la vida y la dignidad de la persona.
El aprendizaje de la Vida, por la Vida y para la Vida es algo que se consigue, cuanto antes mejor. Construir entonces garantiza sólidos argumentos al respecto y evita contaminaciones sociales, interesadas y políticamente condicionadas. Crea Vida, Enseña Vida, desde siempre y para siempre.

Pd. Si a un hipopótamo le enseñamos a correr, tendremos un hipopótamo veloz, más nunca tendremos un caballo de carreras. Todos llevamos un caballo dentro. No te quedes hipopótamo.

2 de mayo de 2007
Álvaro Vázquez Prat
Médicos por la Vida –Aragón-

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